Las familias son complicadas. Cada miembro es distinto, tiene sus propios intereses, problemas, ideas y opiniones, por eso las reuniones, fiestas o comidas son un escenario ideal para el caos, las discusiones y peleas por viejas rencillas.
El director Rodrigo García entiende esto a la perfección y lo demuestra en Familia, una cinta que representa la cacofonía de voces presente durante un fin de semana familiar.
Si bien es conocido por su trabajo en dramas cautivadores como Cuatro buenos días y Madre e hijo, Familia de Rodrigo García es el primer largometraje en español del director colombo-mexicano.
La película, que se puede ver en Netflix, es un drama de la vida real en el que una familia se reúne para almorzar y conversar profundamente sobre su pasado, presente y futuro en su amado rancho de olivos.
La mayor parte de Familia transcurre durante un día en el que este grupo de personas disfuncionales se reúne para comer. Hay conflictos, drama, lágrimas y gritos, pero al final del día, Rodrigo García le muestra a su audiencia una familia con miembros que realmente se preocupan unos por otros. Ayuda que las actuaciones sean excelentes, especialmente la de Daniel Giménez-Cacho, quien destaca en su interpretación del patriarca viudo.
Ofrece una representación realista y conmovedora de dinámicas familiares complejas. Daniel Giménez Cacho (Bardo) entrega una extraordinaria interpretación del patriarca de esta familia.
El personaje es complejo: lucha constantemente con los fantasmas de su pasado mientras intenta mediar las disputas entre sus hijas en el presente. Giménez Cacho transmite todo el cansancio de León, como si la vida del personaje pesara sobre él; podemos verlo interesado en la vida de cada una de sus hijas, pero sin entrometerse en su toma de decisiones, es amoroso con sus nietos y abierto respecto a su relación con su nueva pareja, sin embargo, demuestra firmeza y se impone ante los demás cuando es necesario. I
Terminamos comentando algo sobre Leo, el padre de la película, un personaje entrañable.
Se lo ve interesado en la vida de cada una de sus hijas, pero cuidando no meterse demasiado en sus decisiones. Es amoroso con sus tres nietos manteniendo con cada uno una relación singular. Disfruta de ser padre de Benny, otro personaje querible.
Por otro lado, es firme y sabe imponerse cuando es necesario.
Pero fundamentalmente es humano. Se deja ver y se reconoce con fallas. Es un hombre barrado y no por eso claudica en sus funciones, las ejerce con firmeza. Y, enfrentando a las críticas de sus hijas, las retruca “no les gusta que yo sea un ser humano”. Claro, las hijas ya no lo idealizan, lo critican, pero tampoco le toleran que envejezca.
Textuales:
“Todo el día me cacho pensando largo y tendido en mis padres. Pienso en ellos y en su impacto en mi vida. En las impresionantes torres que fueron para mí. Para bien y para mal. Los recuerdo como dos gigantes con 20 años menos de los que yo tengo ahora. Los entiendo mejor que nunca, los quiero más que nunca y los perdono más que nunca. De todo lo que hay que perdonar a los padres, sus contradicciones, impaciencia, sordera, sus tristezas”.
Y sobre sus hijas dice: “Veo lo peor y lo mejor de su mamá y de mí en ustedes. Encantadoras y complicadas. Sensatas y dramáticas. Elecciones de vida admirables, aunque algunas veces espantosas. En todo caso sus rostros siguen siendo para mí el paisaje perfecto”
Familia es un ejercicio interesante sobre las dinámicas familiares mexicanas, la pérdida y el aprender a soltar. las interpretaciones de la mayoría del elenco y los momentos que se construyen con ellos conforman una propuesta muy entretenida con la cual es fácil identificarse.
Este artículo contiene fragmento de la nota de Luis Bibbó publicada en Tend Revista

