viernes 03 abril 2026

«En las sociedades antiguas se decía lo que pasaba, en las modernas pasa lo que se dice». 

Julián Marías

Giuliano Da Empoli: «Esta es la era de los depredadores».

Sociólogo, ensayista y asesor político de origen italosuizo.

– Podría decirse que El mago del Kremlin, Los ingenieros del caos y La hora de los depredadores terminan conformando una trilogía sobre la naturaleza del poder, una mirada sobre cómo se construye, se agita y se utiliza el poder en las sociedades contemporáneas.

Entre otras cuestiones, usted muestra las “relaciones peligrosas” entre los líderes políticos disruptivos y los gigantes de la tecnología. ¿Cree que, en perspectiva, su obra puede verse de ese modo?

–Sí, la verdad es que no fue hecho de forma consciente, pero pienso que puestos uno al lado del otro, los tres libros terminaron siendo parte de un proyecto que se fue desarrollando gradualmente. Y ahora estoy escribiendo otro libro, una novela que, de algún modo, creo que será el cierre de esto. Lo que estos libros describen es el tipo de convergencia entre algo muy antiguo que es la existencia del poder sin límites y, ahora, las figuras políticas de los depredadores, que también representan figuras muy antiguas: solo les interesa el poder y restablecerlo de forma brutal. “ “Los ingenieros del caos” describe cómo estos líderes premodernos interactúan en la arena tecnológica posmoderna, en un teatro tecnológico y digital muy violento, que recompensa la agresión, los comportamientos extremos, la transgresión y el incumplimiento de las reglas. En El mago del Kremlin teníamos a esta pareja, a Putin y su asesor político, su “spin doctor”. Y ahora es, definitivamente, la hora de los depredadores.

–A lo largo de la historia hubo muchos líderes brutales, muchos “villanos”. Quizás lo novedoso sea precisamente la confluencia entre política y tecnología, la forma en la que se alían y potencian “los depredadores políticos” y “los depredadores tecnológicos”.

–Sí, lo que es sorprendente es que cuando estos oligarcas digitales aparecieron, eran jóvenes que usaban buzos con capuchas, lucían muy bien, hablaban de comunicación universal, interacción y libertad de expresión, y colaboraron para que Barack Obama y otros líderes moderados y normales fueran electos. Y lo que vemos ahora es que independientemente de su preferencia política individual, los oligarcas digitales se parecen mucho más a los depredadores extremistas que a los líderes moderados; están más alineados a los animales políticos extremistas que a los líderes moderados.

Líderes plíticos disruptivos que son encuadrados en la narrativa de Da Empoli.

–¿Por qué cree que sucede eso?

–Porque de alguna manera son lo mismo: son outsiders. Los oligarcas digitales odian al establishment y sus reglas; odian a las viejas élites, no solo a los políticos sino a los medios de comunicación y a los periodistas; odian las reglas. No quieren que su poder esté limitado por reglas, quieren “moverse rápido y romper cosas”, como dice el lema de Facebook. Por eso tienen un alineamiento natural con líderes políticos extremos como Trump, Milei, Bukele y otros líderes de extrema derecha en Europa. Eso está sucediendo de una forma muy natural y, al principio, los observadores más tradicionales no pudieron ver esto. Y nos sorprendemos por el hecho de que Musk haya ido tan lejos en su apoyo a Trump, más allá de que ahora estén peleados, también apoya a Bolsonaro, a Milei y a la extrema derecha en Europa. De alguna manera, esto es muy natural y deberíamos haberlo visto venir. Pero no lo vimos.

Esta alianza representa una amenaza para las democracias liberales. No parece haber herramientas adecuadas para contrarrestar esta ofensiva de quienes están permanentemente conspirando contra la democracia.

–Creo que es muy poderosa la alianza entre gobiernos autoritarios o iliberales que tienen esta dimensión premoderna y esta máquina digital que recompensa agresión y extremismo. Básicamente, lo que hace esta alianza es luchar para un cambio de régimen a nivel global. Quieren deshacerse de poderes, contrapoderes, pesos y contrapesos y de todas las reglas de la democracia liberal. Creo que, desafortunadamente, las viejas élites, tanto de izquierda como de derecha, no terminan de entender cuál es el desafío hoy. Todavía quieren aparentar que viven en el viejo mundo en el que se podían abordar los temas y las agresiones de forma tecnocrática, racional, como si fuera una presentación de PowerPoint. Esto es lo que están haciendo los líderes europeos y, también, el Partido Demócrata de los Estados Unidos, por eso lo llamo “el partido de los abogados”, porque desde 1980, todos los candidatos demócratas a la presidencia y la vicepresidencia fueron abogados, solamente abogados. Algunos de ellos fueron políticos muy talentosos, como Bill Clinton y Obama. Pueden o no gustarte, pero fueron buenos políticos, incluso desde el punto de vista técnico. Frente a Trump, este tipo de líderes, que no son líderes fuertes, son abogados, gritan: “¡Usted no puede hacer esto! ¡Está violando la ley!”. Y es verdad que Trump y los otros lo están haciendo, pero se trata de una ofensiva política y no se puede enfrentar una ofensiva política con herramientas de abogados. También se necesita pelear políticamente. No estamos enfrentándonos a eventos puntuales, estamos enfrentándonos a una era diferente.

Donald Trump, Nayib Bukele, Javier Milei.

En un momento de la entrevista y ante la pregunta específica sobre Milei, G.D.E. responde “Milei encaja en el paradigma de depredadores disruptivos que buscan instalar un sistema diferente prometiendo un milagro; diciendo que necesitan romper todos los códigos y las reglas para tener éxito y conseguir ese milagro”

–Estos “depredadores” son temerarios y su fuente de poder es la inestabilidad, el caos, la imprevisibilidad. De hecho, usted dice que “el caos ya no es el arma de los rebeldes sino el sello de los más fuertes”. ¿Podría profundizar cómo piensan y actúan? ¿Y qué tipo de relación tienen con la crueldad?

–Creo que su fuerza deriva precisamente del hecho de que la mayoría de las personas piensa que el sistema está bloqueado, que, aunque votes una opción u otra, nada va a cambiar, las élites colapsaron, los problemas no se abordan ni se resuelven, incluso, empeoran. En ese contexto, en el que no hay poder real y nadie puede hacer nada, la promesa de los depredadores es una forma de milagro. El milagro, en teología, es Dios que, bypassea las leyes y las reglas humanas para producir un impacto en la realidad, en un caso específico, en una situación en la que interviene directamente. Creo que la promesa en los depredadores es la misma en el sentido de que dicen: “Ok, violamos la ley, rompemos las reglas, pero necesitamos hacer esto para producir un impacto en la realidad, en los problemas reales de la gente”. Y dependiendo del contexto puede ser el crimen, la inmigración ilegal, la inflación o el costo de vida. Creo que, en cierto modo, esa es una promesa muy poderosa. Esto es muy fuerte y funciona muy bien en un ambiente modelado digitalmente en el que cualquier tipo de acción, aun si solo es una declaración, tracciona y produce mucha energía y capital político. Aun ejerciendo el poder de forma cruel, humillando a los otros de forma violenta o inesperada, sigue siendo una forma de usar el poder y exhibir el uso de ese poder en un contexto en el que la gente se siente impotente, que nada se hace y que nada puede ser hecho. Este es, para mí, el punto principal.

Fuente: diferentes entrevistas realizadas a Da Empoli en medios nacionales.

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