jueves 02 abril 2026

«En las sociedades antiguas se decía lo que pasaba, en las modernas pasa lo que se dice». 

Julián Marías

La rendición de Biden

El comunicado decía: “Si bien mi intención ha sido buscar la reelección, creo que lo mejor para mi partido y para el país es que me retire y me concentre únicamente en cumplir con mis deberes como presidente durante el resto de mi mandato”, agregando que pronto hablará a la nación.

Apoya a la vicepresidenta Kamala Harris, en lo que es el inicio de la búsqueda del candidato, aunque la primera posibilidad la tiene ella.

No se sabe cuántos competidores le saldrán al paso a Harris entre los demócratas, y aunque hoy sea ella la más fuerte no la tiene fácil, ya que tiene que superar problemas como estar por debajo de Biden en varias de las encuestas contra Trump, además que según las mismas, son más los que desaprueban su cometido como vicepresidente que los que están conformes, destacándose que no lo habría hecho bien cuando se le encargó el tema inmigratorio como también que su desempeño como precandidata no fue bueno en 2020, debiendo retirarse con bajo apoyo.

Coincide además con el mejor momento de Trump, no solo ahora, sino desde 2016, y la primera decisión de los demócratas será si trasladan todas las reservas de dinero (alrededor de US$80 millones) a su campaña o si se destina parte importante de ello a respaldar a representantes, senadores y gobernadores, que hoy también se sienten amenazados por el momento post atentado de Trump, aunque en términos legales, solo Biden y ella pueden disponer de ese dinero hasta que el partido no tenga un candidato oficial, aunque así como renunció a su candidatura también puede trasladarle el manejo del dinero.

En lo personal, pienso que el gobierno de Joe Biden fue deficiente, sobre todo, en lo internacional. Creo que lo que culminó con la renuncia, se inició cuando las encuestas sistemáticamente y en forma creciente, antes del atentado, mostraban que se podía perder la elección, no solo la del presidente, sino también el Congreso y la mayoría de las gobernaciones.

Creo que no basta con decir que “la política lo requería” ya que pienso que en ella también hay espacio para la nobleza y los principios, existiendo valores que siempre deben ser respetados.

En un país donde todo se sabe, la pregunta ahora o en el futuro cercano, va a ser quién tenía el poder suficiente para actuar como titiritero. Indica algo que se creía que no existía a este nivel, la lógica de partido definiendo todo e imponiéndose a todo.

Lo que le hicieron, a mi juicio, solo fue superado por lo que pasó en los medios de comunicación, para mí una de las peores desilusiones que he sufrido desde que me radiqué el año 2019 en EE. UU. que para mí tenía el mejor periodismo, y que, al parecer, en opinión que he compartido más de una vez con ustedes, hoy ya no existe, ahogado igual que el resto del debate público en la polarización, en la emoción más que en la razón.

La moraleja y el consejo es uno solo, en democracia nadie gana cuando se suprime información, y eso se aplica tanto a Cuomo como a Biden, quien ahora tiene que dedicarse solo al gobierno, pero con seguridad, su salud va a estar aún más resentida y probablemente, su vida futura después de la Casa Blanca va a ser más retraída, alejada de algunos contactos externos y acortada en años. Fue la tormenta perfecta, después de ser convencido de un debate que nunca debió haber tenido lugar, no al menos como se encontraba Biden, visible para todos los que quisieran verlo, dada la forma como circulaban sus problemas en redes sociales o mostrada en otros países, después de visitas oficiales.

En la forma como se forzó su renuncia, hay aristas éticas pero también sobre la democracia, ya que las primarias se llevaron a cabo cuando tenía los mismos problemas de salud, y que se le dice ahora a quienes votaron allí, toda vez que quienes ahora renegaron de su persona en el partido, son los mismos que negaron en medios de comunicación y en la política, que tuviera algún problema, posibilitando una situación muy alejada de la tradición estadounidense, como que fuera prácticamente candidato único, y que no le permitieron participar a Robert Kennedy Jr.

Para la campaña de Harris o de quien sea en definitiva el o la candidata demócrata, va a existir el problema que, si Biden no está en condiciones de enfrentar una campaña, como entonces va a encabezar el manejo de los códigos nucleares ante las amenazas de Putin o decisiones de gobierno en temas que dividen al país como Ucrania o Gaza, en momentos donde además la disuasión del país se encuentra en franco retroceso.

Quizás no solo sus rivales internos, a partir de ahora en control del partido, van a ser cuestionados, sino también familiares y entorno cercano, que crearon un muro alrededor, pero que podría haber sido hecho pensando en ellos más que en la víctima.

¿Estarán ellos comparando lo que le pasó a Biden con lo que le ocurrió a Julio César en el senado romano? Probablemente no, ya que al menos Joe Biden sobrevivió y no fue apuñalado. ¿Hubo un Marco Bruto? ¿O desde otro punto de vista, se tomaron decisiones presidenciales por parte de alguien que no le correspondía legalmente, lo que sería delito? En todo caso, si así fuera, la reciente decisión de la Corte Suprema sobre presunción de inmunidad presidencial le da a Biden un marco protector que antes no tenía, y lo ponemos en tiempo pasado, ya que es de suponer que, a partir de ahora, su situación mental y física se va a trasparentar.

En todo caso, aunque no en forma inmediata, si puede darse un saludable debate sobre el rol del dinero en democracia, tema donde EE. UU. tiene una lucha permanente y que al parecer siempre pierde, ya que, en esta historia, un rol decisivo lo tuvo la congelación de la plata que aportaban donantes, hecho clave para que la candidatura fuera considerada inviable, tanto por la elite partidaria como por el propio Biden.

Por lo demás, esa amenaza de congelación del aporte de los grandes donantes también fue decisiva en la decisión de presionar al retiro de alguien que no era militante como el senador Bernie Sanders, cuando desafió a Hillary Clinton el 2016 y al propio BIden el 2020, pero que a cambio obtuvo que varias de sus propuestas se transformaran en plataforma oficial demócrata, y en el último caso, en política de gobierno.

Lo que se ha presenciado no habla bien del momento, lo que llamo la latino americanización de su política, polarizada e incapaz de lograr acuerdos, con el poder subyugando a los principios.

Trump cuenta ahora con ventaja, pero el resultado puede ir desde un triunfo estrecho a uno donde arrase.

Además, últimas elecciones en otros países muestran que ha habido cambios donde han sido las mujeres más que los hombres los que votan a la izquierda, y en los jóvenes, donde más votan a los conservadores como símbolo de rebeldía que lo que ocurría en el pasado. Y no se sabe, si ello también podría pasar en Estados Unidos.

Se aconseja prudencia, ya que cuando todo ha cambiado, solo hay seguridad de la molestia de Biden, quien siempre repetía en su partido lo mismo que aparecía en muchas encuestas, que, aunque perdía con Trump, todos los otros posibles candidatos como los gobernadores de California o de Michigan y también la vicepresidenta Harris, obtenían aún menos votos al menos hace una semana, aunque, por cierto, tienen apoyo entre los votantes demócratas, ya que 60% de ellos pensaban que Kamala Harris era buena candidata.

Y todo ha cambiado, ya que ahora con la renuncia a su candidatura del presidente Biden no sólo pueden haber cambiado las respuestas, sino que también cambiaron las preguntas, ya que en sociedades tan líquidas como las actuales, las encuestas han encadenado muchos fracasos en sus pronósticos, por lo que mientras los demócratas no resuelvan definitivamente su problema interno, los resultados que muestren los sondeos pueden ser tentativos y cambiantes.

Ahora, indudablemente Biden debe sentir que amigos de toda la vida como Nancy Pelosi y Barack Obama le fallaron, sobre todo, el último, de quien fue un leal escudero durante ocho años, y de quererlo, con la caja de resonancia que es la Casa Blanca, poco le costaría poner el foco en cualesquiera de ellos.

Pero, probablemente nada de ello va a ocurrir, ya que el temor al regreso de Trump se sobrepone a cualquier otra consideración, sobre todo, para alguien como Joe Biden cuya principal preocupación ahora debe ser su legado, ya que a él se le aplica una frase que Suetonio le atribuye a Julio César cuando cruza el Rubicón camino a Roma, “Alea iacta est”, es decir, la suerte (ya) está echada.

Ricardo Israel, sinopsis de la npta publicad en INFOBAE el 22-07-2024.-

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