Jorge Macri, atraviesa sus días más tormentosos. Al revés que sufrió en las urnas el 18 de mayo pasado y la dificultad de Pro para encontrar un mensaje político claro sobre cómo pararse se suma la decisión del presidente Javier Milei de romper los puentes de diálogo con la Ciudad.
El hecho de que el líder de La Libertad Avanza (LLA) le haya negado el saludo al primo del exmandatario durante la celebración del tedeum por el 25 de mayo es una señal de que el quiebre entre violetas y amarillos en el bastión de Pro es definitivo. “Roma no paga traidores”, avisó Milei.
El alcalde analizó en la intimidad la posibilidad de lanzar una contraofensiva, pero finalmente optó por replegarse y no redoblar la apuesta. Aún golpeado por el resultado electoral, eligió un silencio táctico. “Nos pusieron en el lugar del enemigo; es una visión equivocada. Pero la actitud del Presidente habla más de él que de nosotros”, dijeron cerca de Jorge Macri. Parece difícil reconstruir el vínculo por las secuelas que dejó la campaña porteña. Y el choque con Milei relega al jefe porteño a un incómodo segundo plano.
Mientras prosperan las conversaciones entre los lugartenientes de Pro y de LLA para que ambas fuerzan converjan en un frente en los comicios bonaerenses de septiembre, la cúpula del partido fundado por Mauricio Macri decidió apartar la vista del destrato en la Catedral Metropolitana.
Ni el expresidente, quien -voló a Medio Oriente ese mismo domingo, ni María Eugenia Vidal, jefa de campaña, ni Cristian Ritondo ni Diego Santilli o los gobernadores Rogelio Frigerio (Entre Ríos) e Ignacio Torres (Chubut) o Silvia Lospennato se solidarizaron con el jefe porteño o salieron a condenar el desaire de Milei. Esa postura provocó sorpresa, malestar o reproches entre los soldados leales a Jorge Macri en Pro.
Sin embargo, integrantes de la mesa chica de Mauricio Macri le quitaron trascendencia al asunto. Ante la consulta de LA NACION, dijeron que el desplante no ameritaba un pronunciamiento. “A los diez minutos esa situación se convirtió en un meme”, arguyeron.
Si bien el diálogo entre Jorge Macri y su primo es fluido, no pasó por alto entre los fieles al jefe de gobierno que el exmandatario se haya borrado de la escena pública tras la debacle en la Ciudad. Cerca de Macri repiten que se trataba un viaje programado y que tenía compromisos en el exterior.
En Uspallata también hay enojo por las críticas solapadas que hicieron altos mandos de Pro sobre la estrategia que se desplegó en la Capital para contener la ofensiva de LLA. Por caso, allegados a Jorge Macri remarcan que Fernando De Andreis, mano derecha del jefe de Pro, fue quien recomendó al consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí para que se sumara a la campaña del oficialismo porteño. El estratega español, a quien Milei señala por los supuestos ataques que sufrió en la disputa de 2023, cuando Gutiérrez-Rubí asesoraba a Sergio Massa, fue el ideólogo del desdoblamiento de los comicios porteños. Según los laderos de Jorge Macri, la mesa ejecutiva de Pro dio el visto bueno a la jugada que generó la ruptura con Karina Milei.
Apenas se consumó la derrota -la primera tras 17 años de gestión-, el propio Mauricio Macri admitió que había sido un error separar las elecciones. Por esas horas, el jefe porteño intercambiaba mensajes con Karina Milei para felicitarla por el triunfo de Manuel Adorni, el retador de LLA en la Capital. Pese al gesto, el Presidente no procura aplicar la “tabula rasa” con Jorge Macri. “Jorge está golpeado y esto lo afecta.
¿Todos van a poder cruzar el Jordán menos él?”, deslizó un histórico operador de Pro que suele aconsejar al jefe porteño.
El exintendente de Vicente López aún no encuentra una plataforma estable en el gobierno de la ciudad y sus colaboradores de confianza asumen que se avecinan momentos de extrema fragilidad.
“El problema lo tiene Pro, no solo Jorge. ¿Cómo van a explicar que nos peleamos en la ciudad y en la provincia somos amigos con LLA?”, señaló una de las espadas políticas del jefe porteño. De hecho, los armadores de Jorge Macri aventuran que el escenario más probable es que Pro y LLA vuelvan a competir en octubre en las legislativas nacionales en el territorio porteño. ¿Patricia Bullrich se medirá con María Eugenia Vidal o Mauricio Macri? Incluso, en el gobierno porteño se preparan para abrir un diálogo con Juan Manuel Olmos (PJ), patrocinador de Leandro Santoro, ya que vislumbran que los libertarios que son guiados por Pilar Ramírez jugarán a boicotearlo. El rol del peronismo, que tendrá la primera minoría en la Legislatura, será clave para la gobernabilidad de Jorge Macri. ¿Diego Santilli perderá la vicepresidencia primera del cuerpo por no haberse involucrado en la campaña? Hoy ese puesto está en manos de Matías López, alfil de Santilli. “Aún no sabemos si habrá consecuencias”, deslizaron en la Ciudad.
Desde hace meses, Jorge Macri no disimula sus diferencias con el estilo de conducción de su primo. En su entorno hay quienes lamentan que el jefe porteño no haya confrontado con Milei durante el año pasado, cuando los efectos del ajuste fiscal y la recesión económica comenzaron a impactar en las calles de la Capital. “Las calles estaban sucias y Mauricio le decía a Jorge que no se peleara con Milei”, recordó, con tono de reproche, un escudero del alcalde. Otros macristas le recriminan al alcalde que no haya reforzado los fondos para el área de espacio público.
J.M esta desorientado y decepsionado; si bien adjudicó la derrota al hecho de que la campaña se nacionalizó, sus feligreses reconocen que interpretaron el veredicto de las urnas como síntoma evidente del malestar con la gestión.
Matias Moreno, Sintesis del artículo publicado en La Nación.

