El analista político afirma que el líder libertario no soporta las críticas y promueve la violencia verbal; advierte que su comportamiento se contradice con la tradición liberal.
Altamente preocupado porque “la violencia verbal se ha instalado en la Argentina”, el politólogo Natalio Botana percibe signos de continuidad entre el presidente Javier Milei y la lógica populista “amigo/enemigo” que imperó durante el período kirchnerista. Advierte que esa marca se refleja, por ejemplo, en las descalificaciones del líder libertario hacia la figura de Raúl Alfonsín, reconocido en todo el mundo como “el padre de la democracia en la Argentina” y vapuleado por el presidente libertario, que lo acusó de promover un “golpe de Estado contra el gobierno de Fernando de la Rúa”.
“El estilo del kirchnerismo no ha muerto, permanece presente hoy en la presidencia de Milei con mucha vitalidad”, afirma Botana, riguroso analista político, académico y profesor emérito de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT.
Los ataques a la libertad de prensa refuerzan esa visión, frente a un gobierno libertario que exhibe “déficits serios” en compromiso republicano y contradicciones con la tradición liberal que a fines del siglo XIX construyó la organización del país.
¿Cómo evalúa las críticas del Presidente a Raúl Alfonsín?
Es un vendaval de insultos e infundios. Alfonsín es el padre de la democracia. Su gobierno atravesó una durísima transición, en condiciones muy precarias, porque no pudo resolver los problemas económicos fundamentales, pero cortó con trascendencia el ciclo tan negativo y nefasto de los golpes militares. Cuando se retiró del gobierno, pese a la cantidad de paros de una Argentina corporativa, los tres gérmenes de la violencia recíproca que había azotado al país en las décadas anteriores estaban presos: los comandantes de las juntas militares, la cúpula de los montoneros y el artífice de la Triple A, José López Rega, que murió en prisión ese mismo año.
¿Tiene fundamentos la acusación de que participó de un golpe de Estado contra De la Rúa?
Es insostenible. De la Rúa cayó porque hubo un golpe, pero ese golpe no provino de Alfonsín, sino de una insurrección manejada por sindicatos y el peronismo de la provincia de Buenos Aires, que derivó en saqueos y una represión muy mal llevada adelante.
¿A qué atribuye las reacciones del Presidente?
Se inscriben en un contexto más amplio. Hoy en la Argentina vivimos una recuperación económica importante. Sería absurdo negarlo. Pero veo un déficit republicano. La democracia es el gobierno basado en la soberanía del pueblo y eso lo supimos preservar, por los primeros pasos que dio el gobierno de Alfonsín. La democracia republicana debe estar controlada por instituciones, entre ellas la Justicia, y por el gran legado de los liberales fundadores de la Argentina moderna: la libertad de expresión. Frente a los gobiernos la prensa tiene una función fundamental. Como dijo Martin Baron, exdirector del Washington Post, la prensa está definiendo verdades provisorias gracias al arte del oficio, que es contrastar información y tratar de trasladar a la opinión pública la información más veraz.
¿En qué consiste ese déficit republicano?
El elemento republicano de la democracia tiene hoy debilidades muy serias. Porque la tradición republicana significa un estilo, basado en la tolerancia, en los buenos modales, en una conversación pública, que debe ser llevada adelante no a través de insultos, infundios y violencia verbal. Estoy altamente preocupado porque la violencia verbal se ha instaurado en la Argentina.
Sinopsis de la entrevista a Natalio Botana- por Mariano De Vedia- en el diario La Nación el 04-11-2024.

