Desde la llegada a la Casa Rosada, el círculo íntimo del Presidente se ocupó de trabajar en un armado político y simbólico para dar sustento al proyecto libertario.
El ejército digital de Santiago Caputo que salió de las sombras dio la disputa en las redes, avalado por el propio Milei. Karina, a cargo del armado territorial, con un seguimiento al detalle de la agenda diaria. El retiro de la ley Bases, fue el primer traspié, que logró superar con una posterior versión “light”. La relación rota con Villarruel, su primera socia, que quedó al margen de la gestión. Cómo imaginan el camino hacia las próximas elecciones.
La batalla cultural. Javier Milei lo tiene claro. Sabe que no basta con “gestionar”. Por eso el gobierno libertario sabe que la “batalla cultural” es clave para erradicar la cultura “woke”, e instalar la noción de que un Estado reducido al máximo potenciará a privados. Para eso, Milei tiene un ejército digital que se despliega bajo las órdenes de Santiago Caputo, quien desde las oficinas de Casa Rosada instala “temas” en la conversación en redes. Parte de esa batalla es contra el periodismo, al que le quitaron “el monopolio” de la palabra. El Gordo Dan lo dijo claro. Los celulares son “el arma más poderosa” para dar la pelea y es por eso que son “el brazo armado”. A su vez, Agustín Laje en la Fundación Faro Argentina tiene un rol clave como propalador de las ideas libertarias y contra el progresismo.
El Presi y la vice: ¿sin retorno? Hoy por hoy la relación esta quebrada. La tensión inicial se generó a partir del armado de las listas de 2023 y se profundizó por la falta de incidencia que tuvo la titular del Senado en ministerios como Defensa y Seguridad, tal como prometió Milei en campaña. El 22 de marzo, las divergencias se hicieron públicas: Villarruel defendió el aumento de sueldo de los senadores, que ella había resuelto y que el Presidente ordenó revertir. El 17 de julio, la disputa escaló: la dirigente realizó un posteo contra Francia que fue descalificado por Karina Milei y el Presidente ante Emmanuel Macron. El jefe de Estado además aprovechó una de sus últimas entrevistas para decir que su vice no forma parte de su gestión y que está cerca “del círculo rojo”.
Por su parte Karina, “El Jefe” consolida poder. A través de la secretaria general, consiguió fondos (pasó de $ 21.059 millones a $ 72.472 millones), empleados (contrató a 269) y se dedicó a monitorear desde la Casa Rosada el día a día de la gestión, con Martín y Eduardo “Lule” Menem como principales respaldos. Además, se colocó a la cabeza del armado partidario nacional para conseguir que el oficialismo tenga en 2025 candidatos en todas las provincias, su gran objetivo. También comenzó a diagramar la juventud nacional del partido con otro Menem a su lado, Sharif y siguió los movimientos del Congreso. Con su perfil bajo, fortaleció su rol internacional, sumando la Marca País a su área de influencia y con viajes, como el último que hizo a San Pablo para reunirse con empresarios.
El gobierno libertario encarará el año 2025 con el principal desafío de atravesar su primer test electoral. Es por ello que Karina ha armado el partido a nivel nacional y plantar candidatos propios en cada uno de los distritos. Sin grandes figuras rutilantes y sin la presencia del Presidente en la boleta, la “marca LLA” deberá consolidarse de manera que tal que esté en cada cuarto oscuro del país. El segundo desafío es el económico. La quietud del dólar y el sendero inflacionario a la baja deberán ser consolidados. Pero el principal interrogante es si la reactivación económica llegará a todos los sectores y se sentirá en los bolsillos de la gente. En cuanto al sistema político, Milei y LLA deberán definir cuál será el vínculo con el PRO y con los espacios aliados que brindaron apoyos a nivel legislativo.
Fuente: Perfil

