El oficio religioso comenzó a las 10 del 25 de Mayo y el Presidente Milei se ubicó, en una silla distante de las gradas, frente al púlpito donde García Cuerva ofreció una homilía de unos 15 minutos.
El arzobispo de Buenos Aires, eligió la escena bíblica de la curación de un paralítico para graficar las postraciones que afectan hoy a la Argentina y señalar la profundidad de la crisis, así como los desafíos pendientes del Gobierno y de la dirigencia política en general.
En tiempos de discursos que promueven el odio –con el Presidente como exponente de esta estrategia-, llamó a deponer enfrentamientos y a priorizar la búsqueda de caminos de diálogo, amistad e integración para evitar el “desmembramiento social”, concepto que tomó de cuando el papa Francisco, todavía como arzobispo Jorge Bergoglio, le advirtió al entonces presidente Carlos Menem: “La sombra del desmembramiento social se asoma en el horizonte”.
Javier Milei en la tradicional ceremonia del tedeum
En su homilía, García Cuerva recurrió a distintas frases de los papas Francisco y León XIV, especialmente para reclamar por sectores siempre postergados y que fueron golpeados por los recortes del Gobierno, como el de los discapacitados y los jubilados.
También criticó a “quienes viven de privilegios, alejados del común de la gente” y al “despilfarro” y la “escandalosa ostentación”, otro mensaje que contrasta con el discurso de Milei, que, ante las críticas a funcionarios libertarios, insiste en que cada uno puede hacer “con su plata lo que quiera”.
Todo el mensaje de la homilía del arzobispo de Buenos Aires, Jorge Ignacio García Cuerva, en el Te Deum de hoy en la Catedral Metropolitana, estuvo centrado en el llamado a “refundar el vínculo social y político entre los argentinos”, amenazado por la exclusión de muchos y por el sectarismo de otros.
Javier Milei escuchando al arzobispo García Cuerva
Habló de los “odiadores” de ayer, y de los “haters de hoy”, que desde un escritorio o una pantalla hacen “terrorismo de las redes, descalificando, difamando”, y citó al Papa León: “Los invito a abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”.
Llamó entonces a “desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato”, y pidió “cultivar la amabilidad”, en todos los ámbitos: familia, amistades, trabajo, redes sociales, debates políticos, medios de comunicación y comunidades cristianas.
El riesgo de estas conductas es que acrecientan la grieta que monseñor García Cuerva llama a cerrar para poder unir a todos los argentinos: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo”, dijo.

