jueves 02 abril 2026

«En las sociedades antiguas se decía lo que pasaba, en las modernas pasa lo que se dice». 

Julián Marías

Venezuela, el dilema americano

Las elecciones en Venezuela provocaron un terremoto político en la región. Con algunas pocas excepciones —entre las que pueden apenas contarse Cuba, Nicaragua y Bolivia— la mayoría de los países de América y Europa exigieron al Gobierno de Nicolás Maduro transparencia en la publicación de los resultados, que hasta mediados de la semana no habían sido publicados en detalle.

Sin embargo, hubo matices. Mientras que algunos llegaron a desconocer las cifras publicadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) y apelaron a acciones conjuntas que apunten al “respeto de la voluntad popular”, otros —países centrales por su rol en la región y por sus fronteras con Venezuela como Brasil, Colombia e incluso México— apostaron por la moderación.

Al día siguiente de la elecciones, el Gobierno de Maduro redobló la apuesta contra quienes habían cuestionado los resultados oficiales y anunció, a través de un comunicado, que expulsaría al personal diplomático de Argentina, Chile, Costa Rica, Perú, Panamá, República Dominicana y Uruguay.

“Es una situación atípica para lo que son los reglamentos y las costumbres diplomáticas; no está contemplado ni en la Convención de Viena sobre las relaciones diplomáticas ni en las Convenciones de Caracas o de Montevideo sobre asilo. Es una suspensión de las relaciones diplomáticas sin ruptura de relaciones diplomáticas”, explicó a CNN el exvicecanciller de Argentina y exembajador del país en la ONU Fernando Petrella.

 

 

Elsa Llenderrozas, miembro de Red de Politólogas y directora de la carrera de Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires, dijo  que a la expulsión de los diplomáticos argentinos se le habían sumado distintas acciones de amedrentamiento a la embajada, además del corte del suministro de agua y de electricidad. “Esto es un acto de gravedad que vulnera el derecho internacional”, señaló.

Además, al aislamiento político ahora hay que sumarle el aislamiento físico. Venezuela suspendió los vuelos con Panamá, por ejemplo, que es una conexión aérea clave porque desde allí salen todos los vuelos hacia el norte del continente, incluido Estados Unidos.

“Esto implica mayores costos materiales para el país y para los venezolanos. Y arroja a Venezuela a los brazos de sus aliados extraregionales (Rusia, China e Irán), lo seguramente radicalizará aún más al régimen”, añadió Llenderrozas.

Más allá de la estrategia de Maduro y su efectividad, se abre la pregunta sobre cuál debería ser la estrategia de una región que no es indemne a una crisis de estas características.

La incertidumbre es la única certeza.

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